La banca española tendría que reducir gastos en 3.000 millones para sortear la crisis

Los bancos españoles tendrían que reducir costes entre 2.000 y 3.000 millones de euros para paliar los efectos de la crisis del coronavirus y mantener sus niveles de eficiencia, una cantidad que podría alcanzar los 45.000 millones para el conjunto del sector financiero europeo.

La pandemia del COVID-19 y la recesión económica que se deriva de la misma están poniendo de relieve la necesidad de «repensar las estrategias de la banca en Europa y de reducir sus costes», según el Radar de la Banca Europea, el informe anual que elabora la consultora de estrategia y operaciones Kearney.

Aunque el impacto económico total derivado de la pandemia del COVID-19 todavía no se puede cuantificar, el sector financiero reconoce que ya está notando sus efectos que, además, podrían prolongarse más y ser más intensos que los de la crisis financiera de 2008.

Para salir fortalecidos de la actual situación, Kearney destaca la necesidad de impulsar nuevos modelos operativos e implantar nuevas medidas rigurosas para mejorar la eficiencia.

Según el análisis de la consultora, si durante la crisis financiera de 2008 los bancos redujeron su coste por cliente en una media de 20 euros, en la actual situación tendrían que elevar esa cantidad hasta los 80 euros si quieren mantener el ratio de eficiencia en el 62 % registrado en 2019.

Pero la reducción de costes no será suficiente por sí sola para superar la crisis, sino que será necesario profundizar en la digitalización de las entidades, tanto en lo relativo a la experiencia del cliente como a nivel operativo, dice el informe.

El presidente de Kearney España, Pedro Mateache, señala que en las últimas semanas se ha demostrado que hay «muy pocas necesidades financieras que no se puedan resolver en remoto, si la banca y los reguladores se coordinan para hacerlo posible».

Por ello, en esta ocasión, los bancos que cuenten con una mayor diversificación de servicios digitales y que tengan un modelo operativo viable serán los que saldrán más fortalecidos, al tiempo que tendrán una oportunidad para recuperar la reputación perdida entonces si saben posicionarse como «actores imprescindibles para facilitar la recuperación económica».

Por su parte, el responsable global de Servicios Financieros de Kearney, Simon Kent, tiene claro que se trata de una crisis «sin precedentes para el sector financiero», que tendrá que tirar de «resiliencia y flexibilidad» para superar los retos que conlleva la pandemia del COVID-19.

En su undécima edición, el informe de Kearney ha analizado el impacto del COVID-19 sobre el sector financiero en Europa basándose en el estudio de 92 bancos minoristas en 22 países europeos, de los cuales 50 entidades son originarias de Europa Occidental y 42, de Europa Oriental.

Fuente: Expansion Inmocin Fund